Fórmula 1, en el Gran Premio de Australia Nico Rosberg vence con autoridad

Con una meteorología amable y con una temperatura sobre el asfalto más acorde con lo estimado en las previsiones para el fin de semana, el Gran Premio de Australia de Fórmula 1, primera prueba puntuable para el Mundial de 2014, se daba inicio a la hora prevista pero siendo sobrevolado por las abundantes dudas sobre la resistencia de las unidades de potencia de los respectivos vehículos ante las numerosas exigencias del circuito de Albert Park, por el nivel de respuesta de los sistemas de frenado electrónico y por supuesto, sobre si serían suficientes los 100 Kg. establecidos por la FIA como límite para el combustible utilizable.GP_Australia_03Hamilton, el poleman, parecía llamado a gobernar la prueba con consistencia sobre su W05 pero la alegría en Mercedes AMG duraba poco, ya que en el transcurso del primer giro tras la neutralización —el Marussia de Jules Bianchi no respondía mientras el semáforo se estaba poniendo en funcionamiento, y se veía obligado a salir desde el pit lane detrás de Romain Grosjean, quien por haber cambiado el setup de su E22 arrancaba fuera de la parrilla— , el muro de la de Brackley llamaba a garajes al británico en las primeras vueltas para impedir que el motor sufriera más de lo debido al detectarse que estaba funcionando tan solo con cinco de sus seis cilindros.

Al abandono de Lewis Hamilton le seguiría en la vuelta cuatro el de Sebastian Vettel por problemas en su RB10, aunque el panorama cambiaría muy poco ya que desde el segundo giro oficial hasta el término de la carrera, las posiciones en los tres puestos de cabeza (Nico Rosberg, Daniel Ricciardo y Kevin Magnussen) no sufrirían alteraciones salvo las acarreadas por el segundo cambio de neumáticos.

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En este orden de cosas y con una Ferrari literalmente jugando en otra liga, el Gran Premio tenía un marcado sabor Mercedes-Benz que solo se veía roto por la presencia de Daniel Ricciardo (Red Bull) en el segundo puesto, y por el excelente trabajo de los hombres de Toro Rosso, Jean-Éric Vergne y Daniil Kvyat, quienes a la postre conseguirían finalizar con unidades de potencia Renault en la 10ª y 11ª plazas, respectivamente.

En el giro 10, Valtteri Bottas (único representante de Williams en pista tras el abandono prematuro de su compañero Felipe Massa), golpeaba uno de los muros rompiendo la llanta trasera derecha de su FW36 y perdiendo unos metros después el correspondiente neumático, lo que obligaba a Dirección de Carrera a desplegar el Coche de Seguridad, momento que aprovechaba Jenson Button para acercar su McLaren MP4/29 a las posiciones de cabeza, lo que le permitiría llegar al banderazo a cuadros en un más que merecido 4º puesto.

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Sin mayores alicientes, con Nico Rosberg en cabeza, la carrera transcurría con tranquilidad hasta que en los compases finales, el jovencísimo Kevin Magnussen intentaba el asalto a la segunda plaza que ostentaba Daniel Ricciardo, quien estaba siendo continuamente jaleado por su público y que en definitiva podía defenderlo para ocupar el segundo cajón del podio.

En este sentido, una vez finalizada la prueba, la FIA anunciaba la investigación sobre el RB10 del australiano, para posteriormente dictaminar que quedaba descalificado por haber contravenido la norma que establece que en ningún momento un monoplaza puede consumir más de 100 litros de combustible por hora, con lo que la clasificación definitiva colocaba a los dos McLaren (Magnussen y Button) como segundo y tercero, y permitía paliar la triste sensación ofrecida por Ferrari en Melbourne, al aupar a Fernando Alonso hasta la 4ª plaza.

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